Estimado fan de nuestro querido y nunca suficientemente alabado Gobierno, ¿creía usted que la amnistía fiscal iba a sacar a España del atolladero? ¿Al menos una ayudita? ¿Sigue pensando que mejor eso que nada?
Estimado ciudadano honrado y contribuyente formal, ¿estaba usted indignado por aquello de que con su nómina, si tiene suerte de tenerla, haya pagado religiosamente sus impuestos nunca por debajo del 17 ó 20% mientras que a los defraudadores de grandes sumas se les iba a permitir regularizar sus pufos por un módico 10% a la vez que se miraba para otro lado en cuanto a cómo habían conseguido despistar esa pasta del fisco?
Malas noticias, para el primero, el fan, la cosa ni fue tan bien ni servirá para mucho, por más que el Ministro Montoro siga pensando que este “afloramiento” de 40.000 millones, equivalentes al 4% del PIB (del de hace tres años o el ficticio de ahora porque sobre el real será bastante más) ayudará a que, a partir de ahora tributarán de forma ordinaria, los sujetos ostentantes han demostrado fehacientemente su capacidad para esquivar impuestos, con lo que yo no me haría muchas ilusiones.
Peores noticias para el segundo, el ciudadano honrado, pues si ya el 10% era indignante, ¿qué tal le sienta saber que el tipo impositivo medio ha sido de un exiguo 3%? Sí, querido amigo, sí. Como era de esperar, las reglas para la amnistía permitían al sujeto que pudiera aprovecharla declarar a su discrección qué parte de su monto estaría sujeta a la retención del 10% y que parte se iba totalmente de rositas… ¿a alguien le extraña que para el 70% de la pasta se haya optado por esta opción?
A mí sí, me sorprende que la cosa no haya salido incluso peor. Se ve que, de bueno, que era, nadie podía creerse que alguien diera duros a peseta, y se han conformado con duros a peseta y media.
